Mostrando entradas con la etiqueta Miscelánea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miscelánea. Mostrar todas las entradas

14 de marzo de 2009

Juan José Millás - DEMAGOGIA

Juan José Millás - DEMAGOGIA

El antisemitismo no conoce limites. Es muy peligroso. Durante los bombardeos de Gaza fue capaz de utilizar a niñas inocentes con tal de dañar al prospero Estado de Israel.




He aquí una niña antisemita en el instante de dejarse fotografiar, completamente muerta, con el único objeto de poner en duda el derecho de Israel a defenderse. Los terroristas árabes disponen de un catálogo amplísimo de niños mutilados o muertos, algunos sin piernas ni cabeza, otros sin manos, muchos machacados por los cascotes de la escuela o del hospital en el que se habían refugiado de los bombardeos. Pese a su estatura, estos críos son expertos en propaganda política. Saben perfectamente lo que conmueve a los caracteres débiles, a la gente poco informada, a los temperamentos irreflexivos. Israel intentó neutralizar su influencia impidiendo la presencia de periodistas en los lugares donde actuaba su ejército. Pero el antisemitismo posee túneles y redes que llegan a todas partes y contra las que resulta más difícil luchar que contra los mismos terroristas.
No se pierdan la actitud del cadáver (en el caso de que no se esté haciendo la muerta, que de estos niños cabe esperarlo todo), con la boca abierta, los labios rotos y amasados, la lengua (si se trata de la lengua, pues podría ser otro órgano) asomando en medio del rostro tumefacto. Y luego, esa combinación dramática de polvo y piel, tan eficaz para provocar el horror, la lástima, incluso el asco. Por si fuera poco, la cría está siendo rescatada de los escombros de su casa, de su hogar; y no de un cuartel, para transmitir al lector ingenuo del periódico la idea de que no estaba preparando una bomba en el momento de ser abatida. ¿Cómo enfrentarse a una demagogia de este calibre?.

Juan José Millás “El País Semanal” del 1 de marzo. Fotografía de Khalil Hamra

4 de diciembre de 2008

El Rooibos envenenado



Tengo vecinos nuevos, nuestros patios están separados por flores y plantas que al menos nos regalan una cierta intimidad visual. La pared del dormitorio parece coincidir con el suyo, sin secretos pues, ni siquiera esos que ante tu pareja ocultas.
Noche tras noche oigo sus palabras. Aunque se escucha voz de mujer, la suya predomina, monologa y casi me atrevería a decir que le gusta escucharse. Alguien con ideología, de esos que dicen tener sólidos “principios”; estancados y rígidos diría yo, si tenemos en cuenta la severidad con la que trata a lo que supongo sus amigos, o al menos, conocidos:
-¿Te has fijado esa Carmen? Vaya vanidad con patas…, en realidad tenía un puesto en no se qué empresa, según me contó, pero le han ascendido y desde entonces viene con otras maneras…. Insufrible vamos-.

-Pues mira también la señora esta que ni el nombre me viene, zafia, inculta, conversación de tres al cuarto… ¡qué aburrimiento! Pero hay que aguantar, al fin y al cabo se me planta a las cinco de la tarde, día tras día, y bueno es tener clientela fija…

¡Y las joyas que vienen juntos! ¿Se creerán ingenieros informáticos? Hoy en día cualquiera que hace unos pinitos en esta materia o aquella ya se cree licenciado por Harvard y Master en Columbia…-

Un día, otro día, desgranando esas perlas y muchos diamantes más que no voy a relatar porque sólo redundarían en mostrar y demostrar el desprecio absoluto que esta persona siente por las demás. En fin, escuchar una y otra vez el necio triunfalismo de la élite a la que cree pertenecer.
Poco a poco esa voz se me ha ido grabando en la mente al punto que, sobre todo durante la siesta, esa hora mágica en que la digestión de los alimentos hace posible casi cualquier cosa, fantaseo con que las plantas hablan. No deja de ser curioso escuchar el parloteo del patio. Hasta juego a ponerle ciertas variaciones a su tono, de modo tal que tengo un geranio de voz atiplada; un ficus enorme y precioso, que vaya usted a saber por qué le adjudico uno desabrido y desagradable, quizá en recuerdo de esas viejas películas, en las que un tipo de voz semejante a la del vecino, salía de la garganta estertórea de una bruja abyecta y retorcida.
Y pasaban los días. En uno de tantos, mientras daba cumplimiento al paseo de la tarde, decidí transgredir el recorrido habitual y di la vuelta por la calle de atrás del portal. Suelo ir abstraído, pues en mí, las mejores reflexiones parecen surgir de este modo errático de caminar. Qué fue lo que hizo que levantara la mirada no lo se, pero allí estaba…, luces de neón alegres pero sobrias anunciaban un nuevo, al menos para mi, negocio en el barrio,
“La Tetería”…, arrastrado por los aromas no pude evitar caer en la tentación y entré. Un interior con mucho estilo, se veía que lo había diseñado un profesional, o al menos alguien que sabe lo que gusta en estos tiempos modernos; toque minimalista, es decir, casi sin toque, comodidad y un cierto claroscuro. La carta bien diseñada y ordenada, los precios adecuados. En la mente surgía como margarita, ¿te verde? ¿rojo?. Colores, olores y sabores revoloteaban en el interior de la cabeza; tal variedad de hierbas me fascinaba y hacía difícil la decisión. Ya se, ni uno ni otro, un rooibos. Esa plantita africana mal llamada te ya que no contiene ni un ápice de teína, un rooibos con aroma a cítricos y canela. Sin más dilación, no fuera a ser que cayera otra vez en el penduleo de la indecisión, busqué con la mirada al camarero, aunque por su porte y atuendo más bien parecía el dueño del establecimiento. Diligente y con una sonrisa en los labios vino a atender. Un rooibos por favor, este, sí, el de canela y un toque de limón.

-Un rooibos especial, buena elección caballero-.

Las gafas cayeron de las manos del sobresalto, pero…, pero ¿Dónde estoy?, ¿Desde cuándo mi ficus habla? Rápidamente, pasado el primer susto, la mente ordenó todo aquel galimatías. Mientras, su sonrisa se abría y abría hasta que ya no fue sino caricatura de si misma. La delicadeza y simpatía se habían transformado en la cínica crueldad de esa vieja bruja criticona que tan conocida me era. Consternado, y sí, por qué no decirlo, también asustado de verme sometido a sus deleznables juicios me levanté y lo más rápido que pude abandoné el saloncito.Una vez a salvo, ya en la calle, un suspiro de alivio surgió de lo más profundo de mi ser…..No, no tomaré rooibos envenenado, mejor el poleo de siempre y eché a caminar hacia el bar de toda la vida. En él, paso unas tardes mejores, otras peores, algunas aburridas por demasiado cotidianas, pero nunca hasta el momento envenenadas.






18 de agosto de 2008

Antes era la Eternidad





Abrazada a esa idea, cosas que son eternas por definición, sin argumentos en contra, porque sí; y esa idea es coraza, tan pegada que ni siquiera la sospechas, y mientras esto ocurría un pedazo de Paraíso se sostenía, me sostenía, un pedazo de inociencia y también de inconsciencia incubó y dió sus frutos a lo largo de mi existencia. Desde esa cavernosa obscuridad parió convencimientos de fortaleza, permanencia y seguridad.


He descubierto que no es verdad, que esos hijos sólo eran quimeras, expulsada del paraíso contemplo los jirones, la carne lacerada, la tierra abierta y no encuentro reposo perdida mi raíz. Errante busco lo que antes gemelo de identidad parecía.

Antes era la Eternidad, le llamaba Refugio, le llamaba Padre



Ésta es la nostalgia: morar en la onda

y no tener patria en el tiempo.

Y éstos son los deseos: quedos diálogos

de las horas cotidianas con la eternidad.

Y eso es la vida. Hasta que de un ayer

suba la hora más solitaria de todas,

la que sonriendo, distinta a sus hermanas,

guarde silencio en presencia de lo eterno.

Poemas Tempranos, Rilke.

"Y si lo terrestre te ha olvidado,

di a la tierra callada: yo fluyo

y al agua veloz, dile: yo soy".

Sonetos a Orfeo, Rilke.

11 de mayo de 2008

Esperanza

La vida es un largo camino, como una estación en la que los trenes se suceden, alguno se detiene por brves instantes, cuando no se espera nada, a veces, sólo a veces, surge un rayito de esperanza. Disfrutemos del momento




And I wished for so long, cannot stay...
All the precious moments, cannot stay...
It's not like wings have fallen, cannot stay...
But I feel something's missing, cannot say...

Holding hands are daughters and sons
And their faiths just falling down, down, down, down...
I have wished for so long
How I wish for you today

We all walk the long road. Cannot stay...
There's no need to say goodbye...
All the friends and family
All the memories going round, round, round, round
I have wished for so long
How I wish for you today

And the wind keeps roaring
And the sky keeps turning gray
And the sun is set
The sun will rise another day...

We all walk the long road. Cannot stay...
There's no need to say goodbye...
All the friends and family
All the memories going round, round, round, round
I have wished for so long
How I wish for you today
How I've wished for so long
How I wish for you today

We all walk the long road

30 de abril de 2008

Amistad Líquida, Amistad?

La vida seguía en su desorden, y las cosas no parecieron aclararse, el año fue confuso, alma desorientada, cometiendo los mismos errores de grueso calibre, intentando vivir aquellos viejos ideales que acompañan desde la infancia, aunque pensara que ya no existían, que no los practicaba, creía superados por la experiencia, ja! experiencia, por la vida vivida, y hete aquí que surgen con la misma fuerza que entonces, que las piedras donde tropiezas son las mismas y todo te devuelve al punto que entonces no supiste superar; diría Marina inteligencia fracasada o quizá más bien dañada?

Exigencias de un guión personal prácticamente inalcanzable, a lo que parece, o sea o rebajamos el listón o nos hundimos en el abismo de la desesperanza o la frustración.

Y creías que la amistad era con mayúsculas y resulta que más bien sale "bastardilla" por jugar con la gramática... lealtades inquebrantables, pero sólo son cárceles, ladrillos de palabras y barrotes de conceptos que las conforman... qué inocencia más maldita, qué tontería desmesurada.

Y esto me recuerda a ese Amor líquido, farragoso librito pero que entre tanto magma va desgranando las características del amor de nuestra época (espero, sé, que no todo por supuesto, hablamos de tendencias), el amor bandera de nuestra sociedad de consumo y globalizada: usa, tira y cambia, no al compromiso, no te conozcas demasiado no vaya a ser que tengas que compartir los malos tiempos que todos atravesamos, amor ideal para internautas -aunque sea tirar piedras sobre mi propio tejado- "amor de bolsillo", lo tengo a mi interés y cuando no me proporciona la satisfacción deseada lo hundo en la profundidad de ese mismo bolsillo, lo mismo cabe para la amistad, podríamos hablar de una amistad líquida, en contrapunto a aquella sólida, que aguanta los vaivenes de los malos tiempos, fijada por el compromiso de intentar navegar juntos por el río y ríada de la vida: Amistad líquida, en la que se comparten las risas, los momentos de ocio, y en la que se da por sabido que naturalmente no esperas nada mucho más allá del otro, es más, se juega bajo la premisa de que no vas a sobrepasarte siendo un "otro" en toda su acepción, no sufras, no muestres debilidad, porque pasarás a formar parte de esos pesados que te recuerdan que los inconvenientes de la vida están ahí; qué lejos de aquella amistad que se crece en la dificultad, que se alimenta del respeto a las idiosincrasias, que no busca clones de uno mismo, y que después, pasado el tiempo, se nutre de recuerdos, de los sabores y sinsabores acaecidos y consuperados...

El error: vivir en esta sociedad líquida esperando una amistad sólida.

Pero sobre todo, por encima de todo, tienes que recordar que si quieres conservar esta bonita amistad líquida que te permite estar relacionado, estar "net" no debes nunca, nunca, decir lo que piensas de verdad. Simplemente no lo resiste.

Habrá que buscar una solución.

23 de abril de 2008

Gelman, Premio Cervantes; citando a Marina Tsvetaeva :El Poeta no vive para escribir. Escribe para Vivir










Extractos de su discurso. Por todos los que tenemos esa poesía de pie contra la muerte; y esos recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Remueve los cimientos del alma. Los subrayados son míos y la verdad podría estarlo todo el texto ...pero cada uno tiene sus debilidades.



A la poesía hoy se premia, como fuera premiada ayer y aun antes en este histórico Paraninfo donde voces muy altas resuenan todavía. Y es algo verdaderamente admirable en estos "Dürftiger Zeite", estos tiempos mezquinos, estos tiempos de penuria, como los calificaba Hölderin preguntándose "Wozu Dichter", para qué poetas. ¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de 5 años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pie contra la muerte.

Safo habló del bello huerto en el que "un agua fresca rumorea entre las ramas de los manzanos, todo el lugar sombreado por las rosas y del ramaje tembloroso el sueño descendía", Mallarmé conoció la desnudez de los sueños dispersos, Santa Teresa recogía las imágenes y los fantasmas de los objetos que mueven apetitos, San Juan bebió el vino de amor que sólo una copa sirve, Cavalcanti vio a la mujer que hacía temblar de claridad el aire, Hildegarda de Bingen lloró las suaves lágrimas de la compunción, y tanta belleza cargada de másvida causa el temblor de todo el ser. ¿No será la palabra poética el sueño de otro sueño?

Santa Teresa y San Juan de la Cruz tuvieron para mí un significado muy particular en el exilio al que me condenó la dictadura militar argentina. Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir, la presencia ausente de lo amado, Dios para ellos, el país del que fui expulsado para mí. Y cuánta compañía de imposible me brindaron. Ese es un destino "que no es sino morir muchas veces", comprobaba Teresa de Avila. Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado. La dictadura militar argentina desapareció a 30.000 personas y cabe señalar que la palabra "desaparecido" es una sola, pero encierra cuatro conceptos: el secuestro de ciudadanas y ciudadanos inermes, su tortura, su asesinato y la desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en suelo ignoto. El Quijote me abría entonces manantiales de consuelo.

Lo leí por primera vez en mi adolescencia y con placer extremo después de cruzar, no sin esfuerzo, la barrera de las imposiciones escolares. Me acuciaba una pregunta: ¿cómo habrá sido el hombre, don Miguel? Conocía su vida de pobreza y sufrimiento, sus cárceles, su cautiverio en Argel, su Lepanto, los intentos fallidos de mejorar su suerte. Pero él, ¿quién era? Releía el autorretrato que trazó en el prólogo de las Novelas Ejemplares: "Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada", que nada me decía, salvo la mención de sus "alegres ojos". Comprendí entonces que él era en su escritura. Me interno en ella y aún hoy creo a veces escuchar sus carcajadas cuando acostaba al Caballero de la Triste Figura en el papel. Sólo quien, desde el dolor, ha escrito con verdadero goce puede dar a sus lectores un gozo semejante. Cómico es el rostro de la tragedia cuando se mira a sí misma.
....Cervantes se instala en un supuesto pasado de nobleza e hidalguía para criticar las injusticias de su época, que son las mismas de hoy: la pobreza, la opresión, la corrupción arriba y la impotencia abajo, la imposibilidad de mejorar los tiempos de penuria que Hölderlin nombró. Se burla de ese intento de cambio y se burla de esa burla porque sabe que jamás será posible terminar con la utopía, recortar la capacidad de sueño y de deseo de los seres humanos. Cervantes inventó la primera novela moderna, que contiene y es madre de todas las novedades posteriores, de Kafka a Joyce. Y cuando en pleno siglo XX Michel Foucault encuentra en Raymond Roussel las características de la novela moderna, éstas: "el espacio, el vacío, la muerte, la transgresión, la distancia, el delirio, el doble, la locura, el simulacro, la fractura del sujeto", uno se pregunta ¿qué? ¿No existe todo eso, y más, en la escritura de Cervantes?
Su modernidad no se limita a un singular universo literario. La más humana es un espejo en el que podemos aún mirarnos sin deformaciones en este siglo XXI. Dice Don Quijote: "Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está dando el premio de su diabólica invención, con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que sin saber cómo o por dónde, en la mitad del coraje y brío que enciende y anima a los valientes pechos, llega una desmandada bala (disparada de quien quizá huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar la maldita máquina) y corta y acaba en un instante los pensamientos y la vida de quien la merecía gozar luengos siglos".
Desde el lugar de presunto caballero andante quejoso de que las armas de fuego hayan sustituido a las espadas, y que una bala lejana torne inútil el combate cuerpo a cuerpo, Don Quijote destaca un hecho que ha modificado por completo la concepción de la muerte en Occidente: es la aparición de la muerte a distancia, cada vez más segura para el que mata, cada vez más terrible para el que muere. Pasaron al olvido las ceremonias públicas y organizadas que presidía el mismo agonizante en su lecho: la despedida de los familiares, los amigos, los vecinos, el dictado del testamento ante los deudos. La muerte hospitalizada llega hoy con un cortejo de silencios y mentiras. Y qué decir de los 200.000 civiles de Hiroshima que el coronel Paul Tobbets aniquiló desde la altura apretando un simple botón. Piloteaba un aparato que bautizó con el nombre de su madre, arrojó la bomba atómica y después durmió tranquilo todas las noches, dijo. Pocos conocen el nombre de las víctimas cuya vida el coronel había segado. La muerte se ha vuelto anónima y hay algo peor: hoy mismo centenares de miles de seres humanos son privados de la muerte propia. Así se da en Irak.
Creo, sin embargo, como el historiador y filósofo Juan Carlos Rodríguez, que el Quijote es una gran novela de amor. Del amor imposible. En el amor se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahí está la presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una justicia para
todos que no es. Son amores diferentes pero se juntan en un haz de fuego. ¿Y acaso no quisimos hacer quijotadas en alguna ocasión, ayudar a los flacos y menesterosos? ¿Luchando contra molinos de aspas de acero, que ya no de madera? ¿Despanzurrando odres de vino en vez de enfrentar a los dueños del dolor ajeno? ¿"En este valle de lágrimas, en este mal mundo que tenemos -dice Sancho-, donde apenas se halla cosa que esté sin mezcla de maldad, embuste y bellaquería"?
He celebrado hace dos años, con ocasión de la entrega del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, mi llegada a una España que no acepta las aventuras bélicas y que rompe clausuras sociales que hieren la intimidad de las personas. Hoy celebro nuevamente a una España empeñada en rescatar su memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica sólida que abra las puertas al futuro. Ya no vivimos en la Grecia del siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto. Esa clase de olvido es imposible. Bien lo sabemos en nuestro Cono Sur.
Para San Agustín, la memoria es un santuario vasto, sin límite, en el que se llama a los recuerdos que a uno se le antojan. Pero hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces.
Enterrar a sus muertos es una ley no escrita, dice Antígona, una ley fija siempre, inmutable, que no es una ley de hoy sino una ley eterna que nadie sabe cuándo comenzó a regir. "¡Iba yo a pisotear esas leyes venerables, impuestas por los dioses, ante la antojadiza voluntad de un hombre, fuera el que fuera!", exclama. Así habla de y con los familiares de desaparecidos bajo las dictaduras militares que devastaron nuestros países. Y los hombres no han logrado aún lo que Medea pedía: curar el infortunio con el canto.
Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad.
Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente y así como Don Quijote limpiaba sus armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular.
Pero volviendo a algunos párrafos atrás: hay tanto que decir de Cervantes, de este hombre tan fuera del uso de los otros. De sus neologismos, por ejemplo. Salvo él, nadie vio a una persona caminar asnalmente. O llevar en la cabeza un baciyelmo. O bachillear. Don Quijote aprueba la creación de palabras nuevas, porque "esto es enriquecer la lengua, sobre quien tienen poder el vulgo y el uso". Hace unos años ciertos poetas lanzaron una advertencia en tono casi legislativo: no hay que lastimar al lenguaje, como si éste fuera río coagulado, como si los pueblos no vinieran "lastimándolo" desde que empezaron a nombrar. Cuando Lope dice "siempre mañana y nunca mañanamos" agranda el lenguaje y muestra que el castellano vive, porque sólo no cambian las lenguas que están muertas. La lengua expande el lenguaje para hablar mejor consigo misma.
Esas invenciones laten en las entrañas de la lengua y traen balbuceos y brisas de la infancia como memoria de la palabra que de afuera vino, tocó al infante en su cuna y le abrió una herida que nunca ha de cerrar. Esas palabras nuevas, ¿no son acaso una victoria contra los límites del lenguaje? ¿Acaso el aire no nos sigue hablando? ¿Y el mar, la lluvia, no tienen muchas voces? ¿Cuántas palabras aún desconocidas guardan en sus silencios? Hay millones de espacios sin nombrar y la poesía trabaja y nombra lo que no tiene nombre todavía.
Esto exige que el poeta despeje en sí caminos que no recorrió antes, que desbroce las malezas de su subjetividad, que no escuche el estrépito de la palabra impuesta, que explore los mil rostros que la vivencia abre en la imaginación, que encuentre la expresión que les dé rostro en la escritura. El internarse en sí mismo del poeta es un atrevimiento que lo expone a la intemperie. Aunque bien decía Rilke: "[...] lo que finalmente nos resguarda/es nuestra desprotección". Ese atrevimiento conduce al poeta a un más adentro de sí que lo trasciende como ser. Es un trascender hacia sí mismo que se dirige a la verdad del corazón y a la verdad del mundo. Marina Tsvetaeva, la gran poeta rusa aniquilada por el estalinismo, recordó alguna vez que el poeta no vive para escribir. Escribe para vivir.

21 de marzo de 2008

TIBET LIBRE: Una lección de Humanidad






Siempre hay una respuesta para todo, al menos es la conclusión a la que he llegado tras oir el discurso del Venerable Dalai Lama en estos días negros; qué encrucijada vital y moral para un dirigente frente a su pueblo. Por un lado todos sabemos que la máxima sagrada del budismo tibetano es el pacifismo, la no violencia, la no agresión, por otro, vemos cómo desde la invasión china, tiene que presenciar cómo su pueblo es sojuzgado, limitadas sus costumbres, perseguidos sus ritos, como toda su cultura va desapareciendo en unos pocos años y lo peor, ver que un pueblo es exterminado.
Terrible dilema, si defiendo a mi pueblo matando mato a mi vez mi propio pueblo, si no lo hago mi pueblo morirá...
Digno de admiración y respeto escuchar de su boca esa petición a los monjes de que abandonen la violencia y se sometan, jamás oi algo así en boca de un dirigente, amenazar con su dimisión si no se someten. Que lección de humanidad para todos.
Vaya por delante que no sería capaz de pedir tal cosa ni de hacerlo pero estoy de acuerdo con él plenamente, agrediendo y con violencia quizá el pueblo tibetano llegue a ser otra vez independiente pero creo con el Dalai Lama que esa independencia le llevaría a su muerte religiosa y cultural.
Ojala el gobierno chino cese en su imperialismo y deje en libertad a este pueblo, y permita que el GOBIERNO EN EL EXILIO DEL DALAI retorne al país del que nunca debió ser expulsado.
Si tenéis interés en saber sobre la historia antigua y costumbres de este pueblo entrad en esta dirección que os pongo

Internacional
El Tibet: una historia compleja
Detrás de los disturbios en Lhasa y otras ciudades, está una saga centenaria de encuentros y desencuentros entre los chinos y los tibetanos. Análisis de Mauricio SáenzFecha: 03/19/2008 - No es fácil imaginar al Tíbet como escenario de protestas violentas. Al fin y el cabo las pocas referencias que llegan a nosotros, generalmente a través del cine, evocan un paisaje digno de la mítica Shangri-La, con cumbres nevadas salpicadas de monasterios habitados por monjes budistas más interesados en los asuntos del espíritu que en los de la política. Sin embargo, desde hace unos dias los sangrientos disturbios en su idealizada capital, Lhasa, han sido un recordatorio de que, en realidad, Tibet es uno de los lugares más conflictivos del mundo. A primera vista, el asunto parece hasta sencillo. Según la ignorancia occidental, los tibetanos tienen todo el derecho a rebelarse contra la opresión de una potencia extranjera que invadió su país y que trata por todos los medios de destruir su historia, su cultura y su religión. Si uno le pregunta a cualquiera en una calle de este lado del planeta si Tíbet tiene la razón en este problema, contestará con un entusiasta SI. Sin embargo, la cosa es mucho más complicada y tiene que ver con numerosos factores generalmente olvidados. Primero, con los antecedentes históricos; segundo, con las instituciones feudales que dominaban al Tíbet hasta 1951; tercero, con la presencia en muchos momentos clave de los intereses de potencias extranjeras; cuarto, con las conveniencias estratégicas de China en un momento en el que espera graduarse con honores, en la palestra de los juegos olímpicos de Beijing, como la nueva superpotencia mundial. Y quinto, con que Tibet ha sido, al menos a lo largo del siglo XX, reconocido por la comunidad internacional como parte integrante del territorio de China. Razón por la cual a pesar, o más bien por causa del antecedente de Kosovo, su separación de China es prácticamente un imposible.
Según con quien se hable, Tibet ha sido siempre independiente, o parte integrante de China. La dificultad para entender el problema radica en que se trata de una historia muy antigua y llena de zonas oscuras, que permiten a ambas partes defender su postura con argumentos más o menos sólidos. Por lo menos desde el siglo XIII, el Tibet atrajo la atención de los conquistadores mongoles, que integraron el entonces enorme territorio a su conquista de China. La historia que sigue tiene períodos alternativos de mayor o menor independencia según la óptica con que se mire. Pero es un hecho que durante la última dinastía china, la Manchú, o Qing, Tibet permaneció bajo el gobierno de los ambans, o administradores imperiales, que poco a poco vieron desvanerse su poder a manos de gobernantes locales. Ese período duró desde 1728 hasta comienzos del siglo XX, cuando llegó al área un factor que hasta hoy sigue pesando en la conciencia popular de los chinos: la influencia extranjera. En efecto, en 1903 una expedición británica tomó la capital, Lhasa, para obligarla a abrir su comercio, lo que despertó al imperio de su letargo tibetano. China consideró la invasión como una amenaza a su integridad, y reasumió con toda su fuerza su presencia en Tibet. Pero ese entusiasmo renacido duró sólo hasta 1911, cuando la revolución liderada por Sun Yat-Sen abolió el imperio y creó la República de China. Desde ese año Tibet funcionó de hecho como un país independiente , pero sin el reconocimiento de las potencias más importantes, como Estados Unidos y el Reino Unido, que siguieron aceptando la soberanía de Beijing. Mientras tanto, China atravesaba una guerra civil que terminó en 1949 con el triunfo de Mao Zedong y el nacimiento de la República Popular China. Los comunistas, tanto como los derrotados nacionalistas de Chiang Kai Chek, reclamaban la soberanía sobre Tibet, por lo que no fue una sorpresa que, una vez resuelto el conflicto interno, ocuparan el territorio en octubre de 1950. Ninguno de los países occidentales acudió al llamado de auxilio del gobierno tibetano. En mayo del año siguiente se firmó el “Acuerdo para la liberación pacífica del Tibet”, por el cual se reconoció expresamente la soberanía china a cambio de que el Dalai Lama, el líder religioso que reclama ser la reencarnación de Buda, permaneciera al frente de sus destinos. Ese acuerdo, sin embargo, nunca pudo cumplirse apropiadamente y llegó a su fin en 1959, cuando estallaron disturbios que llevaron al dirigente religioso a su exilio la vecina India y terminaron con el establecimiento, por parte del gobierno chino, de un gobierno popular en la región. Lo que siguió es presentado por los chinos como la verdadera “liberación” de Tibet. El gobierno desmanteló el sistema teocrático-feudal imperante, bajo el cual la expectativa de vida era de 36 años, y en el que el 95 por ciento de la población estaba conformado por siervos hereditarios de la nobleza y de los monasterios, que vivían como verdaderos esclavos en pleno siglo XX. Y lanzó un ambicioso programa de modernización que incluyó sacar del analfabetismo a la inmensa mayoría de la gente. Pero el remedio fue tan doloroso como la enfermedad, pues la tierra fue redistribuida en forma abrupta y violenta, los intelectuales fueron reprimidos, y la práctica religiosa fue ilegalizada. Por eso, lo que los chinos llamaban modernización, para los tibetanos fue el asesinato de su cultura y sus tradiciones. Numerosos monasterios pagaron un alto precio por haber sido los santuarios del esclavismo. Fueron demolidos mientras miles de monjes eran desalojados. Por supuesto, los más afectados por el proceso fueron los nobles y los dirigentes religiosos, que siguieron al Dalai Lama a su exilio en India, y que hoy son los mayores animadores de la rebelión. Por otro lado, China comenzó a poblar el territorio tibetano con inmigrantes de la etnia Han (la predominante en el país), lo que es visto por el Dalai Lama y sus seguidores como un intento por cambiar el equilibrio demográfico. En su momento Deng Xiao Ping justificó la medida con el argumento de que la población de Tibet era demasiado escasa para lograr las metas de desarrollo impuestas. Y aunque el gobierno desde Beijing afirma que los Han apenas conforman el 3 por ciento de la población de Tibet, los exiliados sostienen que ya son más de la mitad. De ahí que la reciente inauguración de una moderna vía férrea, que en cualquier parte sería vista como un adelanto, es rechazada por los tibetanos que temen que el tren acabe de llenar su tierra de chinos Han. A pesar de numerosos intentos de entendimiento entre Beijing, el Dalai Lama y el gobierno tibetano en el exilio, las partes siguen lejos de un acuerdo. Aunque el Dalai Lama ha renunciado a su aspiración original de independencia absoluta (en lo que se ha ganado críticas de los tibetanos exiliados), no parece muy cercano el dia en que el gobierno chino otorgue a la región una autonomía mayor de la que hoy tiene. La razón tiene que ver con su propia supervivencia como Estado unitario y, de nuevo, con su resentimiento ancestral hacia la nefasta presencia del extranjero en su historia. No hay que olvidar que entre el siglo XIX y XX, cuando Tibet se deslizaba fuera de la esfera china, el país parecía destinado a disolverse y la humillación inflingida por las potencias extranjeras parecía no tener límites. Hong Kong se convirtió en colonia británica, en la ciudad de Shanghai los barrios se regían por legislaciones extranjeras, según el origen de sus habitantes, ingleses, alemanes, franceses... Manchuria cayó en manos de los japoneses, Macao ya llevaba siglos bajo los portugueses, y Taiwán se convertía en un “estado renegado” bajo el gobierno nacionalista de Chiang Kai Chek, financiado inicialmente por Estados Unidos. A todo ello hay que agregarle que hoy entre los entendidos nadie discute que la rebelión de 1959, que echó abajo el proyecto inicial de convivencia entre tibetanos y chinos, fue organizada por la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA). De ahí que falte muy poco para que alguno de los gobernantes chinos acuse a alguien proveniente de fuera de sus fronteras de poner convenientemente la mano en la rebelión actual. Desde ese punto de vista, no resultaría una simple coincidencia que la habitual marcha pacífica que realizan cientos de tibetanos para conmemorar la rebelión de 1958, estallara en violencia precisamente en esta ocasión, cuando los chinos se aprestan a celebrar en Beijing los Juegos Olímpicos. Es obvio que en esta oportunidad la Olimpíada permitiría ejercer mayor presión política por parte de gobiernos extranjeros, pues el gobierno de Hu Jintao considera a esos Juegos como la graduación oficial del país como superpotencia mundial.
Y digo yo:
Naturalmente que la historia es compleja, omitido por obvio que no estamos de acuerdo con ningún régimen esclavista, pero esto mismo, CON NINGUNO, llámese Tibet, llámese China llámese como se quiera, que los esclavismos no provienen exclusivamente de una categorización social ni de un reparto injusto de los bienes materiales, ni de una creencia religiosa, tan esclavo como el tibetano es el chino trabajando por un sueldo de miseria, que como cualquiera de nosotros esclavos de una hipoteca, esclavos de unas ciudades insostenibles en las que ni siquiera respirar se puede. Ni sabemos exactamente quién está detrás de esta rebelión con exactitud, si sólo los monjes y la nobleza tibetana o si es también esa mano obscura que indica el autor del artículo anterior, pero ni lo uno ni lo otro me desdicen que lo que dije:
mis respetos y admiración al Dalai Lama por saber hacer lo que nadie parece estar dispuesto a hacer hoy en día: renunciar al poder de que dispone, sea este poco o mucho, renunciar en aras del sostenimiento del principio básico del budismo de la no violencia.
No vayamos de salvadores de los demás pueblos, historia de salvación occidental que tanta sangre y humillación ha dejado tras de si, ¿qué tal si por una vez jugamos a salvarnos a nosotros mismos de nuestras inmundicias?

18 de febrero de 2008

Como la vida es la muerte



Apágame los ojos: puedo verte;

ciérrame las orejas: puedo oirte,

y sin pies puedo andar hacia ti,

y aun sin boca puedo invocarte.

Arráncame los brazos y te asiré

con el corazón como una mano,

detén mi corazón y latirá mi cerebro

te llevaré en mi sangre.

El Libro de Horas (Rainer María Rilke).

14 de diciembre de 2007

Una de gallegos....humor que no nos falte

GALLEGOS VERSUS AMERICANOS (es verídico)


CONVERSACIÓN REAL GRABADA DE LA FRECUENCIA DE EMERGENCIA MARÍTIMA CANAL 106, EN LA COSTA DE FINISTERRA (GALICIA), ENTRE GALLEGOS Y NORTEAMERICANOS, EN OCTUBRE, 16 DE 1997 (es verídico)

Gallegos: (ruido de fondo).... Les habla el A-853, por favor, desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisionarnos... Se aproximan directo hacia nosotros, distancia 25 millas náuticas.

Americanos: (ruido de fondo)... Recomendamos que desvíen su rumbo quince grados norte para evitar colisión.


Gallegos: Negativo. Repetimos, desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisión.


Americanos: (otra voz americana) Al habla el Capitán de un navío de los Estados Unidos de América. Insistimos, desvíen ustedes su rumbo quince grados norte para evitar colisión.


Gallegos: No lo consideramos factible ni conveniente, les sugerimos que desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisionarnos.


Americanos: (muy caliente) LES HABLA EL CAPITÁN RICHARD JAMES HOWARD, AL MANDO DEL PORTAAVIONES USS LINCOLN, DE LA MARINA DE LOS E.E.U.U., EL SEGUNDO NAVÍO DE GUERRA MÁS GRANDE DE LA FLOTA NORTEAMERICANA. NOS ESCOLTAN DOS ACORAZADOS, SEIS DESTRUCTORES, CINCO CRUCEROS, CUATRO SUBMARINOS Y NUMEROSAS EMBARCACIONES DE APOYO. NOS DIRIGIMOS HACIA AGUAS DEL GOLFO PÉRSICO PARA PREPARAR MANIOBRAS MILITARES ANTE UNA EVENTUAL OFENSIVA DE IRAQ. NO LES SUGIERO... LES ORDENO QUE DESVÍEN SU CURSO QUINCE GRADOS NORTE!!!!! EN CASO CONTRARIO NOS VEREMOS OBLIGADOS A TOMAR LAS MEDIDAS QUE SEAN NECESARIAS PARA GARANTIZAR LA SEGURIDAD DE ESTE BUQUE Y DE LA FUERZA DE ESTA COALICIÓN. UDS. PERTENECEN A UN PAÍS ALIADO, MIEMBRO DE LA OTAN Y DE ESTA COALICIÓN... POR FAVOR, OBEDEZCAN INMEDIATAMENTE Y QUITENSE DE NUESTRO CAMINO!!!!!

Gallegos: Les habla Juan Manuel Salas Alcántara. Somos dos personas. Nos escoltan nuestro perro, nuestra comida, dos cervezas y un canario que ahora esta durmiendo. Tenemos el apoyo de Cadena Dial de La Coruña y el canal 106 de emergencia marítimas. No nos dirigimos a ningún lado ya que les hablamos desde tierra firme, estamos en el faro A-853 Finnisterra, de la costa de Galicia. No tenemos la más puta idea en que puesto estamos en el ranking de faros españoles. Pueden tomar las medidas que consideren oportunas y les dé la puta gana para garantizar la seguridad de su buque de mierda, que se va a hacer hostia contra las rocas, por lo que volvemos a insistir y le sugerimos que lo mejor, mas sano y más recomendable es que desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisionarnos.....!!!!


Americanos: Bien, recibido, gracias.

6 de diciembre de 2007

La Hermana de Sándor Márai -reseña-

Quizá sea esta la primera novela de Márai en que se percibe un cierto optimismo respecto al ser humano, el hombre tiene algo que hacer y qué decir en cuanto a su destino, y resulta curioso que sea precisamente en el tema de la enfermedad, donde normalmente somos sujetos "pacientes" y no agentes; nos regala una sensibilidad, por desgracia creo que ya perdida, en la relación médico-enfermo y un relato estemecedor del dolor, del sufrimiento, de la enfermedad; lo verdaderamente inusual y maravilloso es contemplarla a través no de lo que la enfermedad nos quita sino de lo que nos da, no sólo en cuanto a percepciones y emociones, que ya sería de por sí suficiente, sino también a reflexión profunda del sentido que puede tener, la pregunta sería paradójicamente, de qué me quiere curar esta enfermedad, qué hice o dejé de hacer para verme así postrado, qué se me pide para salir de esta situación, dónde mentí y dónde está mi verdad.

De Márai me conmueve su lejanía de falsos sentimentalismos y moralinas, situándose ahí en donde a todo ser humano le es permitido llegar. Con esperanza me sumo a ese pensamiento para el que un enfermo no se cura sólo con medicamentos, médicos y enfermeros, sino a través de la voluntad poderosa de querer vivir, de querer sanar, sin ella nada es posible; y con qué sutileza le llega al personaje de esta novela...esa voz que apenas se percibe, confusión de morfinómano accidental, punto entre la consciencia y el sueño, lugar de nadie donde comienza el viaje sin retorno: "usted va a morir...no quiero que se muera".

Añadamos un sutil estudio de la adicción no sólo a la morfina sino en su sentido más amplio, a la de ciertas emociones mórbidas, incluso a esas que se refieren a una de las expresiones más elevadas del ser humano como es el arte....cuando la música se vuelve cárcel la mente sufre y a veces sólo le queda el cuerpo para expresarse. Todo ello con la prosa de Sándor Márai, una prosa fácil, placentera, armoniosa, esperanzadora, que al mismo tiempo obliga a intentar encontrar esa mentira que envenena e intoxica y ese "todo" del que nos habla el autor: "No desprecio la medicina y sé que lo que hacemos no es poco. Pero no es todo. El todo, maestro, es ese extra con que la salud vence la enfermedad, con el que la actividad vence a la flojera latente de la vida y el universo; el todo es la creación, una corriente profunda que impregna a una persona cuando se encuentra con Eros...
"la vida es veneno si no creemos en ella, si ya no es más que un instrumento para colmar la vanidad, la ambición y la envidia".

La novela empieza donde en realidad termina, finalmente se comprenden las palabras del narrador cuando nos presenta al célebre pianista Z: "el fenómeno me hubiera impresionado como prueba tangible de lo perecedera que es la fama y gloria humanas, si en el momento del encuentro las maneras y el comportamiento de Z. no me hubieran convencido de que afrontaba su duro destino no sólo con singular entereza, sino también con serenidad y optimismo. La desgracia no lo había herido, humillado ni quebrantado. En su serenidad no había rastro de rencor....esa extraña calma se reflejaba en su mirada como un apacible rayo de lucidez interior."

Sándor Márai nació en 1900 en Kassa, Hungría, abandonó su país en 1948 tras la llegada del régimen comunista y se instaló en Estados Unidos; su obra fue prohibida en su país cayendo el autor en el olvido a pesar de ser uno de los escritores más importantes centroeuropeos, murió pocos meses antes de la caída del muro de Berlín.
Es un escritor fascinante, su punto fuerte desentrañar los más recónditos pensamientos y sentimientos, un excelente conocedor del alma humana. Otros títulos que sugiero son El Ultimo Encuentro, La Mujer Justa, Divorcio en Buda, todos en Ed. Salamandra.

A ver si os animais y os gusta.

31 de octubre de 2007

Y dónde estas que no te veo

Qué muerte es la muerte, qué miedo me dió verte, así tan cruda, tan desnuda, yo no sabía que existías, sí, me lo habían dicho, te había mirado.... y de repente te me pones así delante en mitad de mi vida y no te quiero, vete! pero me envuelves y me enamoras y me haces olvidar qué es la vida.

Has llegado y arrasado con todo lo que yo sentía y con parte de lo que que quiero y me pregunto esto es todo? y ese olvido me aterra, si dicen que no se está muerto mientras alguien te recuerde, mientras yo viva, no temas que tu no te mueres.

Dónde estas, no te veo... Ay te ví.

Compañia en la distancia

No se bien por qué sucedió aquello pero sucedió...en mitad de la angustia de saber que podía ser el principio de un final, el principio de una vida sesgada, abrumada por el acontecimiento, acompañada pero sola, porque en esos momentos es prácticamente imposible sentirse de otra manera, aunque lo estaba y acogida y querida..... cuánto me acordé: nacemos y morimos solos y la verdad, a fuer de no mentir, en esas situaciones de pesadilla también estamos solos....solos con nuestros más negros pensamientos, las quimeras, tenía que haber dicho, tenía que haber hecho y quizá ya no pueda, se me acabó el tiempo? y no lo viví, dónde se ha ido, no supe hacer....no quiero! no puedo vivir esto!....en mitad de ese estado de eternidad que quieres que acabe pero temes que lo haga, surgiste en mi mente, quizá más bien en el corazón y, quedó indisolublemente mezclado, una brisa suave, unas manos que acarician, una voz que no conoces, una presencia apenas intuida, pero notas el sostén, intentas traducirlo a letras conocidas pero no puedes, sabes no obstante que está ahí, te llegan las palabras que leiste y pusiste voz y alma...y así sentí tu compañía en la distancia, sin espacio ni tiempo pero llegó tu afán, tu enseñanza, tu coraje......ay alma, ay cúmulo de decisiones erradas fíjate, sin saberlo, dónde y con quien estabas.