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8 de abril de 2008

Insomnio:Qi Gong El Sueño del Buda


Las causas del insomnio pueden ser muy variadas, desde una dieta inadecuada hasta trastornos orgánicos, pasando por irregularidad en ciertos hábitos y por toda la gama de estrés y/o ansiedad.
En este apartado nos vamos a fijar en el insomnio causado por estas últimas causas, dando por sentado que se sigue una alimentación adecuada y unos hábitos ordenados y saludables.

Dice la medicina tradicional china: "El corazón que vaganbudea ahuyenta el sueño".

Este Qi Gong del sueño del Buda nutre la sangre y aquieta el corazón, esto hace que el reloj biológico pueda desempeñar su papel regulador.


Mejorará el sueño tras una semana de práctica diaria de sobre un cuarto de hora a media hora. La mejor hora de 23 a 24 horas.

Preparación: armonización.

Piernas cruzadas (no hace falta que sea en postura del loto), los dedos pulgares de las manos apoyados sobre el hueco de la palma de la mano; la lengua contra el paladar. Esperar hasta estar tranquilos.



Posición del Buda. Piernas cruzadas, las manos delante de Dan Tien (tres dedos por debajo del ombligo aprox.) con las palmas hacia el cielo, los pulgares unidos. La mano izquierda que es yang envuelve a la derecha que es ying; sonreir interiormente y esperar a disponer de saliva en la boca, tragarla concentrándose en Dan Tien.







Primer estiramiento: El Buda acaricia su vientre

Levantar las manos y girarlas a la altura de la frente, estirar los brazos y después relajarlos.

Las manos bajan por delante de la cara hasta que llegan al vientre, acariciálo y ráscalo suavemente, de arriba a abajo con las dos manos hasta que notes una sensación de tranquilidad.


Retorna a la posición del Buda y esperar a que notes el espíritu calmado y el cuerpo relajado.


Segundo estiramiento: Guiar los tiempos solares.

1.- Levantar los brazos como hiciste antes y estírate. Visualiza la salida del Sol, levántalo y deposítalo sobre la sienes (el punto es Tai Yang), poniendo las palmas de las manos sobre ellas. Coloca los dedos medios sobre las sienes y masajea profundamente nueve veces hacia atrás y nueve hacia delante. A través de este masaje purificamos el espíritu nutriendo el corazón. También alivia los dolores en la frente.


2.- Guía el sol en su cenit, los dedos medios se deslizan hacia atrás, hasta el punto 8 Vesícula Biliar (encima de las orejas), masajear este punto nueve veces hacia atrás y nueve hacia delante. El meridiano de Vesícula Biliar purifica el hígado y la vesícula dispersando el fuego de corazón.


3.- Los dedos medios se deslizan hacia atrás hasta el punto de Vesícula Biliar 20, masajear nueve veces hacia el exterior y nueve hacia el interior.


Dispersa el fuego de corazón y de hígado, apacigua los dolores de cabeza y alivia la tensión en la nuca.


Volver a la posición del Buda.


Cae la noche, espera a que salga la Luna llena, visualízala

Tercer estiramiento: Guiar la Luna llena


1.- levanta los brazos como la primera vez, recoge la Luna y depositala sobre la almohada de jade bajando las manos, ligeramente superpuestas (en la nuca). Sube las manos, una después de otra a contrapelo: la Luna asciende hasta la coronilla, repite el movimiento hasta notar una sensación de calor en la nuca.




Calentando este punto purificas y aquietas el fuego de corazón absorbiendo el agua del riñón.



2.- La Luna cubre Bai Hui punto 20 Vaso Governador (coronilla)


El dedo medio de la mano izquierda sobre Bai Hui, los otros cuatro dedos de esa misma mano hacer girar la Luna, tamborileando alrededor de la coronilla (los cuatro puntos de la inteligencia) en ambos sentidos y realizándolo varias veces.
Cambiar de mano y continuar hasta sentir ganas de bostezar.
Se regula el reloj biológico.

Cuarto estiramiento: el sueño de Buda.


estirar los brazos y las piernas, manteniendo el equilibrio sobre las nalgas. Hacer que bostezas tres veces gesticulando, los cinco corazones hacia el cielo: Lao Gong en las palmas de las manos, Yong Chuan en la planta de los pies. El corazón.


Dejáte caer sobre el lado derecho, repliega el brazo derecho y coloca la mano derecha bajo la nuca, la mano izquierda ponla en el perineo. Realiza los mismos movimientos sobre el lado izquierdo.








































































6 de diciembre de 2007

La Hermana de Sándor Márai -reseña-

Quizá sea esta la primera novela de Márai en que se percibe un cierto optimismo respecto al ser humano, el hombre tiene algo que hacer y qué decir en cuanto a su destino, y resulta curioso que sea precisamente en el tema de la enfermedad, donde normalmente somos sujetos "pacientes" y no agentes; nos regala una sensibilidad, por desgracia creo que ya perdida, en la relación médico-enfermo y un relato estemecedor del dolor, del sufrimiento, de la enfermedad; lo verdaderamente inusual y maravilloso es contemplarla a través no de lo que la enfermedad nos quita sino de lo que nos da, no sólo en cuanto a percepciones y emociones, que ya sería de por sí suficiente, sino también a reflexión profunda del sentido que puede tener, la pregunta sería paradójicamente, de qué me quiere curar esta enfermedad, qué hice o dejé de hacer para verme así postrado, qué se me pide para salir de esta situación, dónde mentí y dónde está mi verdad.

De Márai me conmueve su lejanía de falsos sentimentalismos y moralinas, situándose ahí en donde a todo ser humano le es permitido llegar. Con esperanza me sumo a ese pensamiento para el que un enfermo no se cura sólo con medicamentos, médicos y enfermeros, sino a través de la voluntad poderosa de querer vivir, de querer sanar, sin ella nada es posible; y con qué sutileza le llega al personaje de esta novela...esa voz que apenas se percibe, confusión de morfinómano accidental, punto entre la consciencia y el sueño, lugar de nadie donde comienza el viaje sin retorno: "usted va a morir...no quiero que se muera".

Añadamos un sutil estudio de la adicción no sólo a la morfina sino en su sentido más amplio, a la de ciertas emociones mórbidas, incluso a esas que se refieren a una de las expresiones más elevadas del ser humano como es el arte....cuando la música se vuelve cárcel la mente sufre y a veces sólo le queda el cuerpo para expresarse. Todo ello con la prosa de Sándor Márai, una prosa fácil, placentera, armoniosa, esperanzadora, que al mismo tiempo obliga a intentar encontrar esa mentira que envenena e intoxica y ese "todo" del que nos habla el autor: "No desprecio la medicina y sé que lo que hacemos no es poco. Pero no es todo. El todo, maestro, es ese extra con que la salud vence la enfermedad, con el que la actividad vence a la flojera latente de la vida y el universo; el todo es la creación, una corriente profunda que impregna a una persona cuando se encuentra con Eros...
"la vida es veneno si no creemos en ella, si ya no es más que un instrumento para colmar la vanidad, la ambición y la envidia".

La novela empieza donde en realidad termina, finalmente se comprenden las palabras del narrador cuando nos presenta al célebre pianista Z: "el fenómeno me hubiera impresionado como prueba tangible de lo perecedera que es la fama y gloria humanas, si en el momento del encuentro las maneras y el comportamiento de Z. no me hubieran convencido de que afrontaba su duro destino no sólo con singular entereza, sino también con serenidad y optimismo. La desgracia no lo había herido, humillado ni quebrantado. En su serenidad no había rastro de rencor....esa extraña calma se reflejaba en su mirada como un apacible rayo de lucidez interior."

Sándor Márai nació en 1900 en Kassa, Hungría, abandonó su país en 1948 tras la llegada del régimen comunista y se instaló en Estados Unidos; su obra fue prohibida en su país cayendo el autor en el olvido a pesar de ser uno de los escritores más importantes centroeuropeos, murió pocos meses antes de la caída del muro de Berlín.
Es un escritor fascinante, su punto fuerte desentrañar los más recónditos pensamientos y sentimientos, un excelente conocedor del alma humana. Otros títulos que sugiero son El Ultimo Encuentro, La Mujer Justa, Divorcio en Buda, todos en Ed. Salamandra.

A ver si os animais y os gusta.